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28 de marzo de 2014

Hablemos de... (VIII) "Smoke on the water"

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Riff de la canción
"Smoke on the water" no es una canción cualquiera, pese a quien le pese (si es que le pesa a alguien). Con uno de los riffs más recordados de la historia del rock, Deep Purple dejaron su huella (una vez más) en los amantes de esta música, que ya disfrutaban de temas para el recuerdo como "Hush" o la maravillosa "Child in time". Conozcamos algo más sobre este hito del rock.

La canción vio la luz en el año 1972, junto al resto del disco Machine Head, que abría dando buenas vibraciones con ese "Highway Star". Por aquella época, la formación era prácticamente la misma que ahora: Ian Gillan a la voz, Roger Glover al bajo, Ian Paice a la batería (el único miembro estable de la banda desde sus inicios hasta hoy día), Ritchie Blackmore a la guitarra (ahora es Steve Morse) y John Lord (ahora es Don Airey) al teclado. Unos meses antes se encontraban en Montreux (Suiza) para la grabación de lo que sería su nuevo álbum, una situación inevitable para el nacimiento de la canción que nos ocupa.

Y es que este adorado tema, infinitamente retransmitido, reproducido, escuchado, cantado, tocado, versionado y todos los participios que quepan no cuenta ni más ni menos que una mera anécdota. Una anécdota interesante y digna de recordar, sí, pero nada más:

We all came out to Montereax,
on the Lake Geneva shoreline,
to make records with a mobile.
We didn't have much time,
but Frank Zappa and the Mothers
were at the best place around,
but some stupid with a flare gun
burned the place to the ground.
Smoke on the water and fire in the sky.
They burned down the gambling house,
it died with an awful sound.
Funky Claude was running in and out,
pulling kids out the ground.
When it all was over,
we had to find another place,
but Swiss time was running out,
it seemed that we would lose the race.
Smoke on the water and fire in the sky.
We ended up at the Grand Hotel,
it was empty, cold and bare,
but with the Rolling truck Stones thing just outside,
making our music there.
With a few red lights, a few old beds,
we made a place to sweat.
No matter what we get out of this,
I know we'll never forget.

En traducción libre (y rápida) al castellano:

Llegamos a Montreux,
a orillas del lago Ginebra,
para grabar con una unidad móvil.
No teníamos mucho tiempo.
Frank Zappa and the Mothers estaban en el mejor sitio,
pero un estúpido con una bengala
quemó el sitio entero.
Humo en el agua y fuego en el cielo.
Quemaron todo el casino,
murió con un sonido genial.
Funky Claude salía y entraba corriendo,
llevando a los niños afuera.
Cuando todo acabó,
tuvimos que encontrar otro sitio,
pero el tiempo en Suiza se acababa,
parecía que perderíamos la carrera.
Humo en el agua y fuego en el cielo.
Acabamos en el Grand Hotel,
estaba vacío, frío y sin nada,
pero con el camión de los Rolling Stones fuera,
hicimos nuestra música allí.
Con unas luces rojas y unas camas viejas
hicimos un pequeño hogar.
No importa lo que salga de todo esto,
sé que nunca lo olvidaremos.
Ya véis: fuimos a grabar a un sitio en el que había un festival, un carajote se lo cargó todo y tuvimos que grabar de mala manera de prestados...vaya guapo. Eso podría haber quedado dicho así contado rápido en cualquier conversación, pero los Deep Purple decidieron hacer un temita para añadir al disco; una canción más, sin más pretensiones que compartir sus vivencias; una canción que se ha convertido en todo un símbolo. Uno de tantos temazos que no nacieron como tales, sino todo lo contrario. Y es que cuando algo se hace a gusto sale de arte.

Para acabar este escueto análisis, me gustaría destacar dos pequeños detalles de la canción.

El primero es el final de la letra, la última frase (sin contar el último estribillo), ese "I know we'll never forget", "Sé que nunca lo olvidaremos". Un final simple, pero no por eso deja de ser genial. Tras contar esta rocambolesca anécdota, ¿qué añadir? ¿Acaso no es ya lo suficientemente llamativa como para contar más cosas? Por supuesto, así que ahí queda eso: "¡Qué bien lo pasemos!" (como diría mi querido NtmeC). Sencillo y directo.

El otro detalle es lo que más me gusta de la canción: esa persona que ha pasado a la historia como "el estúpido de la bengala". Muchos personajes aparecen retratados en ciertas canciones de muchos grupos. Desde la afición en general hasta alguien con nombre y apellidos, pasando por "el enemigo". Pero todos tienen en común una característica: el fan es el bueno y el no fan es el malo. En este caso, el estúpido de la bengala es el malo, pero era un fan que había pagado su entrada para el festival y estaba disfrutando del bueno de Zappa. Un error hizo que se jodiera todo el espectáculo, pero con la confusión el culpable pasa desapercibido. Sin embargo, en esta ocasión fue algo diferente: sin dejar de salir del anonimato, el estúpido de la bengala se llevó su castigo. Aunque ser recordado junto a uno de los grandes temas de la historia del rock no sé hasta qué punto puede ser considerado castigo, por mucho que se refieran a ti como "estúpido".

En fin, después de todo esto, ya sólo nos queda disfrutar de esta delicia:



Un saludo, estúpido de la bengala, estés donde estés.

6 de diciembre de 2013

Hablemos de... (VII) la solidaridad

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Últimamente nos han llegado noticias de Filipinas porque ha pasado por allí un tifón que ha arrasado con todo. La atención se centra en la gente que ha perdido sus casas y sus pocas pertenencias y en la necesidad de ayudarles desde aquí. Nada nuevo, típicos mensajes solidarios del autodenominado "primer mundo". Ya pasó con Haití hace tres años.

Eso es lo que nos enseñan que es la solidaridad: ayudar al miserable cuando está peor de lo que estaba. Según este criterio, ser solidario es dar dinero o alimentos a alguna entidad que, al parecer, los hará llegar al colectivo "necesitado" en cuestión, desde los pobres pedigüeños que pasan frío en las noches de invierno hasta un país entero de la otra punta del mundo que, debido a un "desastre natural", ha perdido lo poco que podría tener.

Para ser solidario es importante que el receptor de nuestra generosa ayuda estuviera en una situación difícil antes del hecho que nos hace plantearnos la susodicha ayuda. Con los ejemplos que acabo de decir: las personas que viven en la calle necesitan ayuda tanto en verano como en invierno, pero, como en invierno en la calle hace frío, se hace más ineludible echar una mano (además es la época de navidad, el momento del año en el que "hay que ser" buena gente); los países más frecuentemente afectados por fenómenos naturales son países pobres, a cuyos habitantes les viene bien la ayuda en cualquier momento, pero si pasa un tifón o sufren un terremoto y se caen sus casas de cartón, entonces es momento de preocuparse por ellos, nosotros, los buenazos del primer mundo.

Solidaridad con los negritos, pobrecitos

Si hacemos memoria, ha habido casos de desastres en países ricos y los mensajes que nos llegaban eran, por lo general, meramente informativos. No hay muchos que quieran poner dinero para ayudar a subsanar los efectos de un huracán en Estados Unidos o para tratar de solventar un accidente nuclear en Japón, esos países son más ricos que nosotros. La solidaridad no se entiende si no es con alguien que esté en una situación peor.

Pero la solidaridad no es ni más ni menos que ayuda, colaboración, convivencia, en definitiva. Ya sea a escala local o global, se pueden buscar métodos de cooperar para, entre todos, vivir bien. Da igual quién sea rico, quién pobre, quién "mejor", quién "peor". Solidaridad es predisposición a colaborar entre todos, sin matiz alguno. Pero se asocia a la caridad, a ayudar al desdichado (especialmente cuando su desdicha se agranda, como he dicho antes). No sé a qué se deberá, pero lo importante, más que el significado de la palabra, es la actitud que tomamos cuando la usamos, que no es otra que la condescendencia y el cinismo: el primer mundo es mejor que el tercero y, por ello, tiene poder sobre él; un poder que se ejerce para nuestro propio beneficio, produciendo dificultades, y que se convierte en buenas intenciones cuando la situación difícil no la ha causado ese mismo poder.

En este punto no podemos dejar de hablar de las ONG. Las principales Organizaciones No Gubernamentales tienden a actuar con esta actitud "solidaria" de ayudar al pobre, nosotros, que somos "mejores". La forma de actuar en estos casos es hacer ver una realidad incómoda, mostrar la diferencia entre esa situación y la del espectador (un alegre habitante de un "estado de bienestar"), tocar su fibra sensible y convencerle de que, apadrinando a un niño africano, acabará con la pobreza mundial. Más de lo mismo, con el agravante de que quien recibe estos mensajes no son los que pueden hacer frente al problema.

Las situaciones penosas en las que se sumen los "colectivos desfavorecidos" rara vez es provocada por los afectados y muy difícilmente el ciudadano de a pie puede poner solución. Lo que nos ofrecen como soluciones no son más que parches para tranquilizarnos (si somos capaces de hacer esa donación) o culpabilizarnos (si no lo somos). Una distracción más de otros asuntos más relevantes que deberían ocuparnos.

Esta solidaridad no es solución para nada.

La solidaridad, la verdadera, es necesaria. La que llevan a cabo a diario muchas personas y colectivos (oenegés entre ellos, por supuesto) sin necesidad de recurrir a mensajes que hacen sentir mal al receptor ni a una sensación de autocomplacencia que no debería de ser tal. Simplemente recurriendo a la colaboración con algún objetivo concreto. Convivencia.

15 de septiembre de 2013

Hablemos de... (VI) el reggaeton

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Parece que con el primer aniversario del blog todo vuelve a la tranquilidad, así que publico esta entrada como anuncio del regreso del ritmo de publicación habitual.

Imagen extendida del reggaeton
Nunca me ha gustado el reggaeton. Ni siquiera me había planteado considerarlo música. Alguien diciendo guarradas con un incesante y monótono sampler de fondo mientras se pavonea entre coches tuning, chicas neumáticas con poca ropa y chicos vacilones venidos arriba. Eso no se puede considerar música, si entendemos esta como unión de ritmo, melodía y armonía, porque lo único que tiene es ritmo; por no hablar de que el aspecto musical es al que menos se presta atención, de lejos. He hablado con mucha gente de esto y casi todos recurrían al tema de la imagen que se da en el reggaeton de la mujer; yo siempre decía que no hacía falta llegar a ese punto, la misma actitud de una persona de mostrar que hace algo que no hace ni por asomo es suficiente para descalificar todo lo que haga. Pero no me daba cuenta de algo importante: el reggaeton se venía formando desde hacía mucho tiempo (prácticamente mi misma edad) en Centroamérica, por lo que había tenido tiempo para desarrollarse y su origen está lo suficientemente lejos como para que nos llegue al completo.

Con eso me refiero a que es un estilo de música (sí, acabo de llamar al reggaeton "estilo de música") extranjero con más de 20 años de vida:
-Que sea música extranjera implica necesariamente que lo que aquí suena es una parte de lo que se hace en su país (o países) de origen, por lo tanto, como muestra parcial, no sirve para juzgar todo un estilo musical.
-Los años que lleva haciéndose dan para mucho, en especial hoy en día y en una música que se sirve de la tecnología, y lo principal que conlleva algo así en desarrollo es su corrupción. Hablando en plata, a más tiempo, más morralla.
Si a esto le unimos que la calidad musical no es un requisito fundamental para que una canción triunfe, tenemos que hay muchas posibilidades de que la mayoría de canciones que nos lleguen de un estilo extranjero no sean buenas.

No debemos olvidar que se habla del reggaeton como una mezcla de reggae y rap y, teniendo en cuenta el reggaeton que se suele escuchar en España, es una definición que choca bastante. Pero el caso es que sí que es así. Es un estilo de música que surge de la parte más electrónica del reggae con el particular estilo del rap. No es sencillo, pero se pueden encontrar canciones como la que pongo aquí abajo, que suena a reggaeton, pero sin hablar de sexo ni de coches:


Y es que se trata de algo conocido como "reggae en español", que viene a ser el paso intermedio entre el reggae y el reggaeton, en el que se puede apreciar un reggae con nuevas influencias entre las que acabaría destacando el rap.

Aquí volvemos a algo que ya mencioné antes: la música que llega del extranjero es, a menudo, sesgada y de calidad mediocre o mala. Ahora lo centro en el rap. En Estados Unidos tenemos muchos casos de rap cuya temática no sale de su vida en el gueto, mientras van por ahí con colgantes de oro, ropas anchas y coches "apañaos". Ese es el rap que coincidió en el tiempo con el reggae en español (en el cual aparecen ciertas vertientes que se caracterizan por una temática obscena) y eso fue lo que dio origen a eso que se vino a llamar reggaeton.

En resumen, el reggaeton empezó siendo, digámoslo así, un rap con bases de reggae que se hacía en Panamá y Puerto Rico a finales de los años 80. Las malas influencias produjeron una rama que es lo que conocemos con ese nombre. Lo que se conoce en España es lo mejor de lo peor de esa rama. Pero el reggaeton es algo más que eso (no sé si mucho más o poco más, pero sí, desde luego, más).

Con esto no quiero decir que ahora voy a añadir este estilo a mi lista de intereses, pero creo que es un paso adelante retractarme de mi anterior aversión total para tolerar su existencia, hasta cierto punto.

21 de junio de 2013

Hablemos de... (V) el orgullo y la vergüenza

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Hoy quiero poner sobre la mesa dos cosas que se suelen ver a menudo (al menos yo lo veo). Son dos hechos que, aun ocurriendo casi simultáneamente, pocos se dan cuenta de que suceden a la par. Hablo de, como dice el título, el orgullo y la vergüenza; concretamente, el orgullo por la tierra de origen y la vergüenza de la misma. Son muchas las características que conforman un territorio político y, al dejarse llevar por las emociones, uno puede caer (y, de hecho, cae) en el dilema de adular y despreciar al mismo tiempo el sitio en el que vive. Hablaré en concreto del país en el que nací (por ser el caso que conozco).

"España, país de pandereta"

"País de pandereta" es una expresión que, especialmente en los últimos años, hemos escuchado alguna vez de algún español refiriéndose a España. El motivo que suele llevar a pronunciar o escribir tal expresión es un cúmulo de noticias avergonzantes sobre ciertos personajes de dicho país. Un ejemplo de la contradicción que quiero mostrar aquí es el hecho de que la imagen de arriba la cuelgue alguien que está intentando convencer a un argentino de que España es mejor país que Argentina; eso pasa. Y es que, pese a quien pese, lo que afecta a España es cosa de los españoles y, por extensión, nos afecta a nosotros mismos.

Por eso nos seguimos fascinando con ese paisaje tan característico de nuestra ciudad, seguimos recordando con una sonrisa ese rincón especial del barrio o llevamos como estandarte esa actitud de nuestra región y, sin embargo, también hacemos las críticas más duras a ese territorio; porque es lo que mejor conocemos, es decir, conocemos lo malo y lo bueno del sitio en el que vivimos. El problema es que uno, al dejarse llevar por las pasiones, exalta demasiado lo bueno y rechaza exageradamente lo malo...porque toca de cerca. ¿No sería más fácil dejarse de ataques y defensas intermitentes o simultáneas y, sencillamente, analizar fríamente la situación desde los diferentes aspectos? Al fin y al cabo hablamos de un trozo de tierra...

Pues no es tan fácil, es como cuando te metes con tu hermano pero cuando alguien se mete con él sacas las uñas y arañas el diamante si hace falta. Orgullo y vergüenza no son aquí más que dos manifestaciones del orgullo, la vergüenza se manifiesta por un deseo de que lo malo desaparezca, ya que duele que el sitio que tanto te gusta esté así. De hecho, las dos actitudes ante la comparación de España frente a otros países (ofensiva y defensiva) se diferencian por el tema de la conversación: si se habla de política, la crítica llegará antes o después; si se habla de aspectos sociales, artísticos o paisajísticos, tenemos una larga lista de nombres de la que tirar para sacar pecho. Reconozco que cuando empecé a reflexionar sobre este asunto encontraba todo esto demasiado molesto. Nunca me ha gustado el doble rasero y aquí lo veía. Pero acabé comprendiendo que esas dos cosas aparentemente opuestas no son más que dos formas de manifestar lo mismo: los españoles defienden España y, si para eso tienen que criticarla, lo harán como si la odiaran (aunque sea pensando que la odian).

Por último, quiero recalcar algo en relación a todo esto. Normalmente se comparan los aspectos negativos de España con los positivos de otros países. Esto lo hacemos sin tener en cuenta que lo normal es que no conozcamos más que lo que nos interesa de esos sitios. Normalmente uno no se interesa por un lugar investigando lo malo que tiene, si acaso, cuando conozca más a fondo lo positivo del sitio en cuestión comenzará a ver nuevos aspectos no tan atractivos.

En resumen:
-Ocurre que muchos españoles se quejan fuertemente de la situación de su país a la par que enaltecen otros aspectos.
-Esto, lejos de ser contradictorio, se puede entender como dos manifestaciones del aprecio al lugar de nacimiento.
-No suele parecer así por una lástima disfrazada de vergüenza al entrar en juego la comparación con una visión parcial de otros países.
-Todo esto nos lleva a lo que nos llevan muchas reflexiones (al menos de las mías): alejémonos un poco de los límites, que es más sano vivir sin exaltaciones evitables.

17 de abril de 2013

Hablemos de... (IIII) nuestras posibilidades

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Que sí, que los políticos ricos son muy malos y nos hacen sentirnos culpables. Todo muy bonito y tranquilizador. Aquí los únicos que tenían más cosas de las que necesitaban eran los banqueros cabrones que robaban a los ilusos obreros, los cuales no tenían ni más coches de los necesarios (en el caso en el que hubiera necesidad de coche) ni casas caras ni propiedades innecesarias. Los banqueros y los políticos eran los que pedían hipotecas y créditos para comprarse el último modelo de televisor, el nuevo i-Pod o el chalé adosado. Los bancos choriceaban a los pobrecitos obreros...eh...con...¿sus cuentas corrientes?... ¡Ah, no! Con hipotecas y créditos para comprarse el último modelo de televisor, el nuevo i-Pod o el chalé adosado. Vale...entonces...¿qué hacían mientras tanto banqueros y políticos? Igual los primeros se enriquecían con los miles de millones de intereses exagerados que provocaban las hipotecas y créditos de los obreritos de a pie y los segundos no necesitaban nada de eso porque ya traían los millones puestos de casa, ¿no?

Sarcasmo estúpido aparte, el motivo de esto que escribo es, sencillamente, mostrar mi hartazgo por la jodida respuesta a la manida y tediosa afirmación de "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades". "Ellos han vivido por encima de nuestras posibilidades", se dice por ahí. Pido sinceridad: ¿alguien de los que está leyendo esto está en su casa? ¿Cuánto dinero se ha gastado en la máquina que está usando? ¿Cuánto en la cuota de internet? ¿Tiene un smartphone? ¿Televisor de pantalla plana? ¿Crédito/s o hipoteca/s a su nombre? ¿Es fumador? En definitiva, ¿tiene alguna afición sin la cual ahorraría una cantidad considerable que podría destinar a otros asuntos, quizá más importantes? Me estoy yendo por las ramas. Vayamos a lo básico: ¿que son "nuestras posibilidades"? Y, en consecuencia, ¿qué sería vivir por encima de ellas?

Campaña de Juventud Sin Futuro

Hace poco escuché al recientemente fallecido José Luis Sampedro que los que pedían créditos a su banco no vivían por encima de sus posibilidades porque pedir un crédito era una de esas posibilidades. No obstante, tengo que discrepar con el académico, ya que la posibilidad del crédito reside en una necesidad, no en un capricho o en una apetencia. Quiero decir, en teoría, lo interesante de tener la posibilidad de pedir un crédito (por ejemplo) es utilizarlo en comprar un coche porque lo necesitas para ir a tu trabajo, no en un segundo coche con el que salir los fines de semana para dejar el más cascado para el trabajo. Si se han hecho cosas que no se deberían haber hecho es porque existía la posibilidad, sí, pero las oportunidades no siempre se utilizan de la mejor manera.

No sé por qué es tan difícil asumirlo: no hemos sabido utilizar bien nuestras posibilidades ni han querido enseñarnos a hacerlo. No hay más realidad que esa en este asunto. Nuestras posibilidades se limitarían a tener poco más que lo justo para vivir decentemente, poder ir más allá es un ansia de poder que no hace bien (como hemos podido comprobar). Tampoco interesaba a unos pocos que supiéramos de las limitaciones de nuestras posibilidades, pero eso no nos exime de nuestra culpa, cargarle el muerto a otro nunca es la solución, si uno mismo es parcialmente culpable. En definitiva, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades porque a unos pocos les interesaba que así fuera y no hemos sabido verlo. Esa frase me parece un buen resumen, además, de ese "Estado del bienestar" que tanto anhelan algunos (aunque sea, a mi juicio, uno de los grandes culpables de esta situación).

No me malentendáis, no quiero decir que la culpa de la situación crítica sea de los que alguna vez pidieron un crédito o de los que se compraron un Mac pudiendo conformarse con un viejo PC, sólo digo que hay que saber asumir la parte de culpa de uno mismo. La crisis no es más que la demostración de que estamos dominados por un sistema económico capitalista (el cual necesita de crisis cíclicas para restablecer el equilibrio perdido por su ansia de continuo progreso), ni más ni menos. Las acciones de los de arriba, los de abajo y los de los lados sólo han hecho que tal situación sea como estamos sufriendo. La crisis es como el cambio climático: llegar iba a llegar igualmente, otra cosa es que ciertas acciones hayan agravado el proceso y/o las consecuencias.

4 de febrero de 2013

Hablemos de... (III) los periquitos

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"¿En serio esos dibujos son para niños?"

"Esos serán dibujitos para niños, pero los disfrutan los padres"


Bob Esponja

Hace tiempo que vengo escuchando comentarios como los de arriba. Y hace aún más tiempo que llevo viendo en ciertos dibujos animados algo diferente; algo tan sencillo como bromas con doble sentido o referencias algo complejas, cosas que no te esperas en un espacio televisivo de contenido infantil. A mucha gente le sigue sorprendiendo encontrar estas cosas; a mí, no tanto (seguramente porque soy de los pocos que ve más dibujos animados que otros contenidos y ya me sorprendí en su día). No me refiero a series como Los Simpson o Shin Chan, esas no van dirigidas a los niños.

Cosmo, Timmy y Wanda

Series como Bob Esponja, Los padrinos mágicos, Phineas y Ferb u Hora de aventuras son buena muestra de lo que digo (y, justo por eso, las series animadas que más me gustan). Uno ve estas series y acaba prestándoles la atención que nunca esperó darle a unos dibujos animados para niños: humor absurdo, referencias a hechos que tienen más tiempo que sus espectadores potenciales, comentarios que no desentonarían en espacios de humor para adultos,... Es casi inevitable preguntarse qué han fumado los guionistas para meter esas cosas en una serie infantil. Yo tengo la respuesta a esa pregunta: nada en especial. Sencillamente, los tiempos cambian, los puestos de trabajo los van ocupando gente más joven y se buscan nuevas formas de hacer lo de siempre. Es decir, los guionistas que ahora se jubilan son los que hicieron las series que vieron de niños los guionistas que entran a ocupar los puestos vacantes, que no quieren repetir el trabajo de sus predecesores, pero tampoco olvidarlo. Estos nuevos guionistas tienen otros referentes y otras inquietudes, hijos de su tiempo, y, sea o no intencionadamente, se nota. Existe un cambio generacional marcado, según lo veo yo, por la ironía, más presente hoy que nunca (al menos en estos temas). La forma de ser de un creador se imprime en lo creado por él y los dibujos animados no son ninguna excepción, por eso nos vemos a nosotros mismos más apegados a series como estas que los niños.

Candace, Phineas y Ferb

Y, hablando de los niños (¿es que nadie piensa en los niños?), ¿recordáis la visión que tuvísteis durante esos años? ¿Habéis vuelto a ver series o películas que veíais de pequeños y os ha parecido diferente de como lo recordábais? A mí me ha pasado. Creo recordar que, incluso en contenidos infantiles, he encontrado, años después, alguna que otra referencia que no entendía de pequeño. Aunque no entenderlo no me impedía disfrutarlo, no veía dobles sentidos porque no los buscaba (si es que sabía lo que eran), y creo que ese es el otro aspecto clave de este asunto: la ironía y las referencias culturales de las que hablamos no suelen ser cosas que entiendan los niños. Estos sólo ven a sus personajes favoritos haciendo el indio, que es lo que les gusta hacer y ver, lo de pensar en otras cosas más allá de los dibujos queda en otro plano más secundario. Si esto es así, es lógico preguntarse para qué, entonces, se esfuerzan los guionistas en buscar hacer cosas así para que los niños no les echen cuenta. Yo lo veo claro: para los padres. Existe la creencia de que los dibujos animados se hacen solamente para los niños (afortunadamente, cada vez es menos común), por lo que era difícil ver a un padre y a un hijo disfrutando juntos de una serie de dibujitos, porque el padre se aburría. Sin embargo, insertando este tipo de chascarrillos, no sólo no merma la diversión de los pequeños sino que, encima, se entretiene a los grandes. Y lo que es mejor, puedo seguir con la opción de poner los periquitos cuando no tengo nada que hacer y no tengo ganas de aguantar chorradas televisivas, como cuando era pequeño.

Jake el perro y Finn el humano

Lo mismo podríamos decir de las películas de Pixar o la animación por ordenador en general, que usa mucho este tipo de humor. Pero eso igual da para otra entrada.

20 de octubre de 2012

Hablemos de... (II) "La caza racional" de Patxi Andión

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Se denomina "hombre del Renacimiento" a aquel que es capaz de dedicarse a varios ámbitos de la vida más o menos al mismo tiempo. Según mi experiencia, coincide que esos "renacentistas" no gozan de mucha fama, más allá de cierta admiración pasajera por parte de unos pocos y de una admiración real por parte de cuatro gatos verdaderamente interesados en el personaje en cuestión. Pues bien, conociendo su vida, me parece que Patxi Andión encaja en este calificativo.

El autor

Francisco "Patxi" Andión González (1947) es más conocido por ser cantautor (un cantautor diferente, a mi modo de ver), pero durante un par de décadas se dedicó al cine y, mientras desarrollaba ambas facetas, avanzaba en el ámbito universitario, llegando a ser profesor (actualmente sigue siéndolo), ha escrito cuatro libros y (centrándonos en lo que nos ocupa aquí) ha sido y es cazador, una práctica por la que tiene tanta pasión que ha llegado a ser director la Escuela Española de Caza (perteneciente a la Real Federación Española de Caza).

Portada del libro, editado por la Universidad de Castilla-La Mancha.
La caza racional (2003) deriva de esta pasión. Pretende ser un análisis del "hecho cinegético" (la caza) que ayude al cazador a comprender mejor su afición, que ponga en evidencia al furtivo y que arroje luz sobre falsos prejuicios acerca de los cazadores y su mundo. Para ello, explica cada aspecto del hecho cinegético, intercalando tanto su opinión acerca de la situación del mismo como anécdotas personales. El libro concluye con una especie de glosario de los temas tratados llamado "Guía de razones", donde resume, casi con las mismas palabras que en el resto del libro, los argumentos que ha dado.

Obviando faltas ortográficas varias (que yo achacaría al editor) y fallos en la redacción (que no sé si se debe a lo mismo que lo anterior o a un intento de prosa poética), considero que es un libro recomendable para cualquiera que se haya interesado alguna vez por este tema y que no haya ahondado mucho. Como el mismo Patxi dice en varias ocasiones en su libro, no es posible tener una opinión válida sobre cualquier cosa sin conocerla a fondo y, con la actitud adecuada, estas páginas pueden hacer ver una visión de la caza cuanto menos diferente a la impresa en el "inconsciente colectivo". Además, se nota que no es cualquiera el que está opinando, sus argumentos bien construidos, sus ideas sólidas y varias citas relevantes de autores ajenos a todo esto lo demuestran.

De sus pretensiones (que nombro más arriba) creo que sólo cumple por completo la primera, ayudar al cazador a conocer su afición; su análisis es exhaustivo y bien ejemplificado, usando términos del argot cinegético. La segunda, que sería muy interesante que se extendiera, ocupa una parte tan pequeña del libro que ni siquiera se incluye en la "Guía de razones", aunque sí es verdad que separa de forma bien diferenciada el ámbito del furtivo del del cazador. En cuanto a la tercera, Andión se deja llevar por sus pasiones y arremete contra los críticos malintencionados, haciendo referencia más a la manipulación mediática de nuestros tiempos (de una forma fiel al estilo de sus canciones, por cierto, algo de agradecer para alguien como yo) que al papel que juega el cazador en el entorno natural en el que actúa, el cual apenas sí deja esbozado.

Por todo ello, este libro no me ha aportado mucho, más allá de una reafirmación de las ideas que tenía acerca de la caza. Estas no son más que la consecuencia necesaria de la visión que tengo de la relación del hombre con la naturaleza: el ser humano no es más que un animal más incluido en el entorno natural, su capacidad de razonar y de modificar su alrededor no le hace especial; es por esto que su relación con el medio no debería ser diferente de la de los otros animales y que no deberíamos presuponernos un trato preferente; teniendo esto en cuenta, no habría trato preferente para ningún ser. Así pues, ciñéndonos al tema, la caza es una actividad que el hombre realiza para sobrevivir en la naturaleza. Cazar como tal no es un problema para el medio ambiente, muchos animales cazan, el problema es (como siempre) el exceso. Si hay algo que caracterice al ser humano yo diría que eso es el exceso. No es lo mismo cazar un animal para alimentarte que matar a varios para hacerte un abrigo; lo primero es necesidad, lo segundo es irresponsabilidad. Esta diferencia se establece en el libro hablando de cazadores y de furtivos (ojo, no "cazadores furtivos", sino "furtivos" a secas). Los cazadores buscan la presa sin intención de forzar su muerte; los furtivos siempre matan para sacar provecho personal innecesario del animal. Creo que esta diferencia es clave para entender la caza.

¿Qué papel juega, entonces, el cazador en esta sociedad, completamente industrializada? Pues, en primer lugar, alimentarse él mismo, no hay cazador que desaproveche su presa. Por otro lado, la caza contribuye a la conservación del entorno natural, ya sea mediante los cotos de caza (que, como los parques naturales y nacionales, frenan la enfermiza obsesión de urbanizar todo terreno natural que se ponga por delante) o mediante el control de población de especies (concretamente, las que afectan negativamente al entorno).

Teniendo esto en cuenta, veo dos situaciones desde la que, si no defenderla, sí al menos evitar la demonización de la caza: la primera es la situación actual, época en la que el progreso tecnológico centra más que nunca buena parte de nuestras vidas, como he dicho, la conservación de entornos preparados para la ejercer el "hecho cinegético" ayuda a conservar entornos naturales; la segunda, la situación que se deriva de la relación hombre-naturaleza que describía antes, en la que se cazaría básicamente por necesidad.

Sé que es un punto de vista muy personal y que van a ser pocos los que compartan mi opinión (si es que los hay), pero este libro me animó a decir algo que llevaba mucho tiempo macerando y me ha dado la excusa para sacar el tema.

¿Quién se atreve a entrar en el debate? Yo me atrevo a continuarlo.

12 de septiembre de 2012

Hablemos de... (I) "Retales de Otoño" de Esteve Sánchez Sáez

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"La gran verdad de la poesía
es que es como la masturbación.
No es ninguna mentira
ni una gran aberración,
es la verdad."
Autocordura, de Esteve Sánchez

Comienzo el blog estrenando la sección "Hablemos de...", en la que, valga la rebuznancia redundancia, hablaré de algún libro o película, suceso, personaje, etc. de lo que tenga ganas de hablar, básicamente. La primera entrega se la dedico a una de las escasas personas a las que llamo "amigo" sin tener la necesidad de haberla conocido en persona.

Esteve "Nuwanda" Sánchez, hospitalense de casi 36 años, no es, que yo sepa, alguien demasiado conocido más allá de su círculo de amistades (expresión bastante bien traída porque es un gran defensor de G+, por cierto), pero es una de las personas más interesantes que he tenido el gusto de conocer. Casado y con cinco gatos, le encantan los buenos debates y el humor, dos aspectos en los que tiene siempre mucho que aportar. Anarquista, ateo, artista, pirata, soñador y realista, cachondo y serio, difícilmente definible...único.
[Me tienes que invitar a patxarán, que no lo pienso probar hasta que lo haga a tu lado.]

Portada del libro
Antes de hablar del libro, os dejo este enlace, en el que podéis adquirirlo tanto en formato físico como en PDF.

A lo largo de estas treinta y cuatro páginas nos encontramos con una selección de poemas que datan desde la adolescencia del autor hasta hoy en día. Poemas de diversa temática, extensión y estilo que muestran las diferentes caras de una misma persona, con nombre y apellidos: reflexiones, experiencias, deseos, sentimientos,...todo cabe en sus poemas y todo está aquí recogido. Como no sé mucho de poesía, no sé qué más decir, así que me temo que hasta aquí duró mi análisis, no sin antes mencionar que, al menos el libro que me llegó a casa, parece editado por un mono: textos descuadrados e imágenes inexistentes (achacables a la página, aunque si es cosa del bueno de Nuwi estoy seguro de que pasará tres kilos de que le haya llamado mono).

Y para acabar, haré una pequeña selección de los poemas que más me han gustado del libro, a ver si os pica la curiosidad y ayudáis económicamente un poco a este señor, que bien lo merece.

El poema
Al principio no había nada,
sólo blanco, niebla, hueco.
Estaba todo árido y seco,
era el principio y cada
idea era considerada
sin llegar a ser engendrada.
Y hubo luz, fuego deseado,
disipando la niebla helada
con trazo inspirado.
Y hubo luz, y hubo fuego,
y hubo letras, y hubo sueño.
Y fue la sangre la tinta
que dio forma a la extinta
desolación de la hoja, luego,
aflojó, y cejó en su empeño.
Dejó tras las líneas intervalo
de blanco, y se hizo dueño
de vacío; y el blanco, fue halo.
Y el halo se hizo verso,
y la nada fue palabra.
El vacío quedó inmerso
entre verso y verso,
donde la palabra era bisagra
del papel y de la mente.
Y donde, ya he dicho claramente,
al principio no había nada
nació la inspiración rimada.

Si algún día no estoy
Si algún día no estoy,
búscame en el norte, 
donde el viento, ayer y hoy,
te trastoca y te rompe.
Si algún día no aparezco
espérame donde los detalles
importan, si merezco
la molestia de esperarme.
Búscame en la Catedral,
en una gárgola, en un pincel,
en un arcoíris de madera,
en el sofá, tomando un café.
Si algún día falto,
espérame en casa, y estaré.
O en cualquier antro
de Blues, o en el taller.
Si algún día falto,
tranquila, espérame, búscame,
que contigo me iré.

Guerra
Extremaron las salidas del muro,
rodearon las miedosas callejas,
incendiaron los hogares y granjas
y quemaron los caballos y los mulos.
Derramaron agrio llanto las madres,
desangraron las colinas y ríos,
a caballo entre humos y muertes.
Y quemando los cuerpos inertes,
las esposas lloran sus maridos
que en la guerra hallaron su muerte.

A quien me acuse de confuso
Pase en mí, mejor instinto,
que haya en mi mente difusa
huella vil de mano intrusa.
Que yo soy el laberinto
y mi mente es sólo mía.
Dadle muerte a la herejía
que falsea mis escritos
y mi mente, día a día.
No es verdad tal convicción,
pues es mi mente, mi vida,
y no os debo otra explicación
ante toda aquella confusión
que ya en mi mente dormía.
Pues yo soy el Laberinto,
y mi mente, sólo mía.

Hasta aquí llegó. Os dejo, no sin antes mencionar a la señora esposa de Esteve, Elena, una persona de carácter...cuidado con ella, que tiene acceso a elementos de tortura (entiéndase, accesorios de peluquería). No se molestaría si no la nombrase, es más, quizá le gustaría más que no lo hiciera, pero quería hacerlo. Supongo que sus tijeras no me harían daño (...o eso quiero pensar). ¡Un abrazo a los dos!