 |
| Imagen encontrada aquí |
"Este libro no trata sobre mascotas"
Peter Singer
 |
Peter Singer es conocido por su amplia
carrera en el campo de la ética |
Esa cita es el comienzo de
Liberación animal (1975). Con este libro, el filósofo australiano Peter Singer (1946) funda (sin que ese sea su objetivo) todo el movimiento animalista que hoy, quien más quien menos, conocemos. No es un libro sobre mascotas, sino sobre animales (animales no humanos), y bastante crudo. Una fundamentación racional sobre por qué estos seres no se encuentran fuera del alcance de la ética da pie en el escrito a numerosas muestras de lo que el ser humano hacía en los años 70 para comerciar con la carne y demás productos de origen animal y sacar un beneficio considerable de ello; básicamente, tratar a seres vivos como simple mercancía. Unas prácticas que hoy, aunque mermadas en diferentes ámbitos, siguen existiendo.
En definitiva, Singer defiende no sólo una postura de total rechazo al maltrato de animales no humanos, sino que va más allá y promueve la ausencia de consumo de alimentos animales, el vegetarianismo, por motivos meramente éticos, ni sentimentales ni intelectuales ni de ningún otro tipo; por una sencilla razón: ningún ser tiene legitimidad ninguna para hacer sufrir a otro.
En este sentido, aparece en el "Prólogo a la nueva edición" una anécdota curiosa:
"Poco después de haber comenzado este libro, a mi mujer y a mí—vivíamos en Inglaterra por aquel entonces— nos invitó a tomar el té una señora que había oído que yo pensaba escribir una obra sobre animales. Le interesaban mucho los animales, nos dijo, y tenía una amiga que ya había escrito un libro sobre el tema y que estaría encantada de conocernos.
Cuando llegamos, la amiga de nuestra anfitriona ya estaba ahí y, ciertamente, estaba deseosa de hablar de animales. «Adoro a los animales», comenzó; «tengo un perro y dos gatos, y se llevan maravillosamente bien. ¿Conoce a la señora Scott? Dirige una pequeña clínica de animales domésticos...», y se disparó. Hizo una pequeña pausa mientras se servían los refrescos, cogió un sandwich de jamón y nos preguntó qué animales domésticos teníamos nosotros.
Le respondimos que no teníamos ninguno. Nos miró sorprendida y dio un mordisco a su sandwich. Nuestra anfitriona, que ya había terminado de servir el té, se unió a nosotros e intervino en la conversación: «Pero a ustedes si que les interesan los animales, ¿no es así, señor Singer?».
Intentamos explicarle que estábamos interesados en evitar el sufrimiento y la miseria; que nos oponíamos a la discriminación arbitraria, que considerábamos que está mal causar sufrimiento innecesario a otro ser, incluso si ese ser no pertenece a nuestra propia especie, y que sí creíamos que los humanos explotan despiadada y cruelmente a los animales y queríamos que esto dejara de ser así. Aparte de esto, dijimos, no nos «interesaban» especialmente los animales. Ninguno de los dos habíamos estado excesivamente apegados a perros, gatos o caballos como lo está mucha gente. A nosotros no nos «encantaban» los animales. Simplemente queríamos que se les tratara como seres independientes y sensibles que son, y no como medios para fines humanos, como se había tratado al cerdo cuya carne estaba ahora en los sandwiches de nuestra anfitriona."
Peter Singer, Liberación animal, Trotta, Madrid, 1999 pp. 19 - 20
Me parece una buena muestra de las pretensiones del libro: la denuncia del sufrimiento al que se somete a ciertos animales sólo para beneficio humano, sin necesidad de recurrir a sentimentalismos, y, en consecuencia, la defensa de una alimentación puramente vegetariana.
Que no se sorprendan los lectores que me conocen, no me he vuelto vegetariano. Comparto lo que dice el australiano, pero no creo que haya que ser tan tajante. No deberíamos torturar animales, pero ¿qué pasa con esto?
En nuestra dentadura encontramos dientes incisivos, caninos y molares. Los dos primeros son propios de los carnívoros, mientras que las muelas son características de los herbívoros. Eso nos hace omnívoros, esto es, como sabemos, que podemos consumir tanto carne como vegetales. Parece ser que los primeros humanos se alimentaban sobre todo de vegetales, aunque a veces también consumían la carne de animales muertos. Pues bien, si por naturaleza nuestro organismo está preparado para alimentarme de ambas cosas, lo siento por los que no sean partidarios de matar para comer, pero yo no voy a dejar de comer carne.
Como dice Jesús Mosterín, "cada animal tiene una naturaleza y hay que dejarle vivir conforme a su naturaleza (...) Una cosa es oponerse a la tortura y otra a la muerte sin dolor. " (extraído de
esta entrevista). Jesús Mosterín (1941) es un filósofo español muy cercano a Peter Singer, especialmente en lo que a ética se refiere. Es un referente en España en pensamiento animalista y, como se puede extraer de las declaraciones anteriores, no es vegetariano. Mosterín tampoco encuentra en la ética fundamentos para alejar de ella a los que no pertenecen a la especie humana, e igualmente desecha la idea del sufrimiento innecesario para todos los animales (humanos y no humanos). Hay quien encuentra contradicción entre esta forma de pensar y el hecho de seguir alimentándose de productos de origen animal, pero antes que la ética está la naturaleza. Por naturaleza estamos capacitados como omnívoros, aunque por cultura nuestro método de obtener alimentos ha cambiado, ahora son pocos los que consiguen su alimento con su esfuerzo, la inmensa mayoría tiene que comprarlo. Y es justamente la comercialización de los alimentos la que produce más sufrimiento innecesario.
Como toda la industria, todo está enfocado a producir de tal modo que nunca falte el producto. Dicho mal y pronto, "mejor que sobre que no que falte". Eso implica tener gran cantidad de materia prima y explotarla al máximo. En el caso de los animales se traduce en la supresión de atención a los intereses del animal, es decir, alejarlo de raíz de su naturaleza eliminando cualquier posibilidad de seguir la misma. En el caso de la obtención de carne, esto se remata con una muerte que rara vez no es dolorosa, a pesar de que existan métodos para que no sea así. Pero no creo que consumir carne obtenida de un animal que ha vivido conforme a lo que es y ha tenido una muerte sin dolor sea un error por nuestra parte. Al fin y al cabo, nosotros también somos animales.
¿Qué pensáis al respecto? Yo me extenderé más sobre el consumo de alimentos de origen animal (carne, huevos, leche,...) y sobre la necesidad de prestar atención a los animales no mamíferos en otra ocasión, para que esta entrada no quede demasiado larga. Si se me ha quedado algún cabo suelto hoy procuraré arreglarlo. Hasta entonces.