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25 de octubre de 2013

Kanción de autor

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Mi formación en filosofía, mi afición por la música y mi amor hacia las rarezas me han conducido a una curiosidad que muy pocos conocen.

Immanuel Kant (1724 - 1804) es uno de los filósofos más conocidos (si no el que más) del siglo décimo octavo. Aparentemente más puntual que un reloj, vivió durante toda su vida en su ciudad natal, Königsberg (actual Kaliningrado), la que fuera capital de Prusia Oriental (actualmente territorio ruso). No le hizo falta viajar para enriquecerse con otros puntos de vista y acabar siendo conocido por el filósofo que encontró, por así decirlo, un "camino intermedio" entre el racionalismo y el empirismo: el criticismo. Pero eso no me interesa para esta entrada. Me interesa más qué era eso que lo unió tanto a su ciudad natal como para no sentir la necesidad de dejarla nunca.

Hoy sabemos lo que es un cantautor, de sobra. Hace trescientos años, no tanto. Muchos piensan que la aparición de esta figura artística es relativamente reciente, pero esto se debe a la falta de testimonios que muestren su presencia anterior. Efectivamente, estoy diciendo que los cantautores existen desde hace muchos años, siglos, incluso. El problema es que ha sido siempre un fenómeno tan marginal que quedan apenas un par de testimonios al respecto. Tocaban en lugares pequeños, ocultos, ante un reducido público; la extrañeza de su forma de actuar para ciertas épocas les hacía ir con pies de plomo para que no les descubrieran, por aquello del "qué dirán".

Pues bien, ahora es momento de que este hecho salga a la luz y qué mejor que de la mano de Manolito Kant. Sí, amigos, Kant fue cantautor. La pasión que su público sentía por él y el amor que él profesaba hacia ellos fue lo que realmente le impedía abandonar Königsberg. Se presentaba con diferentes nombres artísticos, pero el que acabo de decir, "Manolito Kant", era de sus favoritos. Parece ser que fue un apelativo cariñoso que le puso en una ocasión un espectador español (un aficionado a estos cantautores ocultos que viajaba por Europa buscándolos; hubo varios en esa época).

En definitiva, Kant fue cantautor. Fue el "kantautor". Por eso su figura es más grande, si cabe. ¿Por qué hasta ahora no se conocía este hecho? Fácil, no había pruebas. Pero este año por fin han conseguido restaurar una prueba visual de esta faceta del filósofo. Aquí la tenéis:

Manolito Kant con su guitarra Fenomena

18 de octubre de 2013

"Bendecidas" de Héroes del Silencio

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Letras:
Si la primera mirada es la que vale
-esto ya lo enseñan las madres-,
recuperaré la cordura
hacia una fosa común
cosidos a preguntas.
Agrio es el sabor de la noche en abandono,
hoy será el día que inicie el retorno.
Me estorba la memoria,
los sentidos me distraen
y se equivocan.

En las aguas de la certeza
nos hicimos la promesa
de los lagos de Pokara.
«Y el perfume que emane del sexo
se fundirá en nuevo grito».

Nunca he confiado en los labios muy finos,
de ellos huyo como un fugitivo.
Y amansas el oleaje
que rompe contra mis venas,
purificas el aire.

En las aguas de la certeza
nos hicimos la promesa
de los lagos de Pokhara.
«Y el perfume que emane del sexo
se fundirá en nuevo grito».

De las brasas de una constelación
al mundo perecedero.
Bendecida fue la causa de mi fortuna.
Y de la tierra perdida, la infancia,
al mundo perecedero.
Bendecida fue la causa de mi fortuna.

Algo que no me han consentido
y que ahora busco entre tus huesos.
Algo que, desde tan lejos,
creí que no era mi estilo.

Cuando abandones tus sueños
sabrás que has muerto
y los gusanos siempre están hambrientos.
Oriente no cree en el sarcasmo
que antaño nos gobernó.
Soy el león domado.

En las aguas de la certeza
nos hicimos la promesa
de los lagos de Pokhara.
«Y el perfume que emane del sexo
se fundirá en nuevo grito».

De las brasas de una constelación
al mundo perecedero.
Bendecida fue la causa de mi fortuna.
Y de la tierra perdida, la infancia,
al mundo perecedero.
Bendecida fue la causa de mi fortuna.

Algo que no me han consentido
y que ahora busco entre tus huesos.
Algo que, desde tan lejos,
creí que no era mi estilo.

----------------------------------------------------

Y en tu ausencia las paredes
se pintarán de tristeza
y enjaularé mi corazón
entre tus huesos.

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Las palabras fueron avispas
y las calles como dunas
cuando aún te espero llegar.

En un ataúd guardo tu tacto
y una corona con tu pelo enmarañado
queriendo encontrar un arco iris infinito.

Mis manos que aún son de hueso
y tu vientre sabe a pan.
La catedral es tu cuerpo.

Eras verano y mil tormentas
y yo el león que sonríe a las paredes
que he vuelto a pintar del mismo color.

No sé distinguir entre besos y raíces.
No sé distinguir lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar.
Todo arde si le aplicas la chispa adecuada.

El fuego que era a veces propio,
la ceniza siempre ajena.
Blanca esperma resbalando por la espina dorsal.

Ya somos más viejos y sinceros.
Y qué más da si miramos la laguna,
como llaman a la eternidad, de la ausencia.

No sé distinguir entre besos y raíces.
No sé distinguir lo complicado de lo simple.
Y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar.
Todo arde si le aplicas la chispa adecuada.

Sobre el tema:
Bueno, no hay mucho que decir. Es difícil encontrar un tema en una canción de Héroes del Silencio (por aquello de "las letras significan lo que el que las oye quiera que signifiquen"), aunque en este caso se sabe que predomina lo que se entiende vulgarmente por "el amor". Bendecida y Bendecida 2 fueron escritas por Bunbury mientras mantenía una relación con una tal Benedetta Mazzini, una relación bastante tórrida, al parecer y, como podemos entresacar de las letras, tenía bastante enchochado al Quique. La chispa adecuada (Bendecida 3), no obstante, se nota más tristona y es que, como uno puede imaginar, la relación acabó (por eso el "bendecida" va en este caso entre paréntesis) y se nota la añoranza de, fundamentalmente, los momentos de sexo (se conoce que Benedetta era una tigresa en la cama).

Sea como fuere, sencillamente quería que en esta sección de canciones estuvieran estos temas, que, de un modo u otro, tuvieron influencia en la creación de este blog, o al menos en la elaboración de su nombre (como mostré en la entrada de presentación).

Como curiosidad, os dejo esta canción. Es una versión descartada de La chispa adecuada algo más movida y con algún que otro cambio en la letra.

Llamados en un principio Zumo de vidrio, Héroes del Silencio fue un grupo español de finales de los 80 y principios de los 90. De gran éxito a escala mundial, debido, quizás, a lo encriptado de sus letras, incluso para los hispanohablantes, el grupo formado por Enrique Bunbury, Juan Valdivia, Joaquín Cardiel y Pedro Andreu vio su final en 1996, debido a la incompatibilidad dentro de una misma banda entre el ego de Bunbury y el talento de Valdivia. En 2007 se les acabó el dinero y dieron una selecta gira mundial (que no me perdí) de sólo 10 conciertos.

12 de octubre de 2013

CTumblrPM

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CTPM tiene un Tumblr, por cierto. Se mueve menos que un gato de escayola, pero ahí está. Disfrútenlo y difúndanlo.

http://contuputamadre.tumblr.com/

6 de octubre de 2013

Animales no humanos (II)

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Retomo este tema para comentar el resto de lo que tengo que decir sobre esto.

En la última ocasión me quedé diciendo que el hecho de que la industria cárnica no tenga en cuenta los intereses naturales de los animales no debería ser excusa para dejar de consumir alimentos de origen animal. En concreto, me refería a la carne, pero existen otros alimentos de este tipo, como son el pescado, la leche y los huevos. En cuanto a la carne, poco más que añadir que lo que dije en la ocasión anterior: lo realmente preocupante de la industria alimentaria no es que se maten animales, sino que se trata a estos como mera mercancía, eliminando lo que realmente son. La misma consideración hemos de tener con el pescado. Los peces son tan animales como las vacas o los cerdos, el hecho de que vivan bajo el agua no quiere decir que sean menos que otros. Como animales con cerebro que son, que lo son, sienten y actúan como cualquier otro. Pero volvemos a lo mismo: el error no está en comerlos, sino en tratarlos como objetos. Con respecto a los huevos, teniendo en cuenta que no es más que un óvulo que va a salir sí o sí del animal sin necesidad de estar fecundado, tampoco veo por qué no comerlos.

Es con la leche con la que sí tengo mis dudas acerca de su consumo. Como sabemos, somos los únicos animales que siguen consumiendo leche después del período de lactancia, lo cual puede decirnos algo. La leche es un alimento necesario para los mamíferos que acaban de llegar a este mundo, contiene los nutrientes necesarios para su crecimiento, pero, una vez pueden adquirir estos por otros medios, ya no es necesaria. No tiene por qué tener consecuencias negativas para la salud, pero no hace falta. Así pues, se puede considerar su consumo en humanos no lactantes como un capricho que, en principio, depende de hacer parir animales y usar el alimento para sus hijos para dárselo a alguien que no lo necesita. Recurro aquí, de nuevo, al argumento de la naturaleza: si lo natural es tomar leche sólo en la etapa lactante, por algo será.

Yendo más allá de lo anterior (y para acabar) quiero recalcar, aunque parezca una obviedad, que hay animales más allá de los nombrados. Quiero referirme en especial a los insectos, esos pequeños bichitos que, asusten o no, siempre despiertan en nosotros la necesidad de aplastarlos, por el simple hecho de que somos mucho más grandes en tamaño que ellos. Son mucho más diferentes a nosotros que mamíferos, aves y peces, pero ¿acaso eso nos da potestad para juzgar su vida como inferior a la nuestra? Yo creo que no. Nuestra costumbre de pisar insectos porque no les oímos gritar y, por tanto, no nos duele tanto (no les sentimos tan cerca como a otros físicamente más parecidos) hará ver esta defensa de la vida de los insectos como algo estúpido, pero creo que merece la pena pensar en que ellos estaban ahí ya, y no porque alguno de nosotros los hayamos puesto, precisamente, y que no tenemos ningún derecho a matarles sólo porque nos dan asco por su apariencia (creo que el caso se ve claro si el asesinado es un humano y no un insecto). Para que penséis en esto (y sintiéndolo mucho por mi hermana, si lo ve) os dejo la imagen de uno de los seres más injustamente odiados del planeta, una cucaracha:

También son animales, no lo olvidemos.

Creo que, exceptuando, quizá, una extensión mayor (sobre todo del tema de los insectos), no tengo mucho más que decir al respecto. Espero que la espera para la llegada de esta segunda parte haya merecido la pena.