Immanuel Kant (1724 - 1804) es uno de los filósofos más conocidos (si no el que más) del siglo décimo octavo. Aparentemente más puntual que un reloj, vivió durante toda su vida en su ciudad natal, Königsberg (actual Kaliningrado), la que fuera capital de Prusia Oriental (actualmente territorio ruso). No le hizo falta viajar para enriquecerse con otros puntos de vista y acabar siendo conocido por el filósofo que encontró, por así decirlo, un "camino intermedio" entre el racionalismo y el empirismo: el criticismo. Pero eso no me interesa para esta entrada. Me interesa más qué era eso que lo unió tanto a su ciudad natal como para no sentir la necesidad de dejarla nunca.
Hoy sabemos lo que es un cantautor, de sobra. Hace trescientos años, no tanto. Muchos piensan que la aparición de esta figura artística es relativamente reciente, pero esto se debe a la falta de testimonios que muestren su presencia anterior. Efectivamente, estoy diciendo que los cantautores existen desde hace muchos años, siglos, incluso. El problema es que ha sido siempre un fenómeno tan marginal que quedan apenas un par de testimonios al respecto. Tocaban en lugares pequeños, ocultos, ante un reducido público; la extrañeza de su forma de actuar para ciertas épocas les hacía ir con pies de plomo para que no les descubrieran, por aquello del "qué dirán".
Pues bien, ahora es momento de que este hecho salga a la luz y qué mejor que de la mano de Manolito Kant. Sí, amigos, Kant fue cantautor. La pasión que su público sentía por él y el amor que él profesaba hacia ellos fue lo que realmente le impedía abandonar Königsberg. Se presentaba con diferentes nombres artísticos, pero el que acabo de decir, "Manolito Kant", era de sus favoritos. Parece ser que fue un apelativo cariñoso que le puso en una ocasión un espectador español (un aficionado a estos cantautores ocultos que viajaba por Europa buscándolos; hubo varios en esa época).
En definitiva, Kant fue cantautor. Fue el "kantautor". Por eso su figura es más grande, si cabe. ¿Por qué hasta ahora no se conocía este hecho? Fácil, no había pruebas. Pero este año por fin han conseguido restaurar una prueba visual de esta faceta del filósofo. Aquí la tenéis:
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| Manolito Kant con su guitarra Fenomena |

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