Imagen del título: Portada de The Wall de Pink Floyd + Graffiti de http://flickrhivemind.net/Tags/cry,graffiti/Timeline

6 de octubre de 2013

Animales no humanos (II)

Retomo este tema para comentar el resto de lo que tengo que decir sobre esto.

En la última ocasión me quedé diciendo que el hecho de que la industria cárnica no tenga en cuenta los intereses naturales de los animales no debería ser excusa para dejar de consumir alimentos de origen animal. En concreto, me refería a la carne, pero existen otros alimentos de este tipo, como son el pescado, la leche y los huevos. En cuanto a la carne, poco más que añadir que lo que dije en la ocasión anterior: lo realmente preocupante de la industria alimentaria no es que se maten animales, sino que se trata a estos como mera mercancía, eliminando lo que realmente son. La misma consideración hemos de tener con el pescado. Los peces son tan animales como las vacas o los cerdos, el hecho de que vivan bajo el agua no quiere decir que sean menos que otros. Como animales con cerebro que son, que lo son, sienten y actúan como cualquier otro. Pero volvemos a lo mismo: el error no está en comerlos, sino en tratarlos como objetos. Con respecto a los huevos, teniendo en cuenta que no es más que un óvulo que va a salir sí o sí del animal sin necesidad de estar fecundado, tampoco veo por qué no comerlos.

Es con la leche con la que sí tengo mis dudas acerca de su consumo. Como sabemos, somos los únicos animales que siguen consumiendo leche después del período de lactancia, lo cual puede decirnos algo. La leche es un alimento necesario para los mamíferos que acaban de llegar a este mundo, contiene los nutrientes necesarios para su crecimiento, pero, una vez pueden adquirir estos por otros medios, ya no es necesaria. No tiene por qué tener consecuencias negativas para la salud, pero no hace falta. Así pues, se puede considerar su consumo en humanos no lactantes como un capricho que, en principio, depende de hacer parir animales y usar el alimento para sus hijos para dárselo a alguien que no lo necesita. Recurro aquí, de nuevo, al argumento de la naturaleza: si lo natural es tomar leche sólo en la etapa lactante, por algo será.

Yendo más allá de lo anterior (y para acabar) quiero recalcar, aunque parezca una obviedad, que hay animales más allá de los nombrados. Quiero referirme en especial a los insectos, esos pequeños bichitos que, asusten o no, siempre despiertan en nosotros la necesidad de aplastarlos, por el simple hecho de que somos mucho más grandes en tamaño que ellos. Son mucho más diferentes a nosotros que mamíferos, aves y peces, pero ¿acaso eso nos da potestad para juzgar su vida como inferior a la nuestra? Yo creo que no. Nuestra costumbre de pisar insectos porque no les oímos gritar y, por tanto, no nos duele tanto (no les sentimos tan cerca como a otros físicamente más parecidos) hará ver esta defensa de la vida de los insectos como algo estúpido, pero creo que merece la pena pensar en que ellos estaban ahí ya, y no porque alguno de nosotros los hayamos puesto, precisamente, y que no tenemos ningún derecho a matarles sólo porque nos dan asco por su apariencia (creo que el caso se ve claro si el asesinado es un humano y no un insecto). Para que penséis en esto (y sintiéndolo mucho por mi hermana, si lo ve) os dejo la imagen de uno de los seres más injustamente odiados del planeta, una cucaracha:

También son animales, no lo olvidemos.

Creo que, exceptuando, quizá, una extensión mayor (sobre todo del tema de los insectos), no tengo mucho más que decir al respecto. Espero que la espera para la llegada de esta segunda parte haya merecido la pena.

5 comentarios:

Jaime Rifé dijo...

No has cogido un ejemplo demasiado bueno con la cucaracha... Porque justamente ese es un insecto que vive entre la basura, coleccionando enfermedades, y es natural no querer tener mucho contacto con algo así.

Pero por lo demás coincido con la entrada :)

Kiüs dijo...

La transmisión de enfermedades por animales que suelen vivir entre basura, como ratas o cucarachas, no tiene por qué darse siempre (aunque sí, la probabilidad es alta). Con los mosquitos pasa más de lo mismo: como algunos transmiten enfermedades, hay que matarlos.

En cualquier caso, me refiero a algo que va un poco más allá: matar para evitar un contagio (especialmente cuando este no es mortal) no me parece muy ético.

Jaime Rifé dijo...

Pues por lo que tengo entendido las cucarachas pueden transmitir hasta 8 enfermedades mortales al ser humano.

Y de los mosquitos y la malaria ya ni hablemos.

¿Por qué te parece ético comerte a un animal cuando se trata de tu supervivencia, pero no lo es matar a los animales que entran en tu casa y pueden producirte daños graves a ti y a tu familia?

Podría entender tu postura cuando sales al campo, pero que quieras eliminar peligros en tu hogar lo veo lo más natural del mundo.

Kiüs dijo...

Porque las cucarachas y los mosquitos no son mortales de necesidad. En este lugar del mundo que aparezca una cucaracha cada mucho tiempo no implica que te vayas a morir si no la matas. Otra cosa es que haya una plaga.

En cuanto a los mosquitos, transmiten ciertas enfermedades cuando han chupado la sangre a alguien infectado. Probablemente en tu vida te encontrarás con un mosquito que te vaya a transmitir la malaria, a no ser que te vayas a África.

Quiero decir, que desde la comodidad del hogar tienes que tener mucha mala suerte para que una cucaracha te pegue una enfermedad chunga. Yo no mato las cucarachas que me encuentro en mi casa, pero tampoco les pongo una cunita al lado de mi cama y les doy besitos de buenas noches (habría que ver a mi hermana si hiciera eso xD). Simplemente las echo.

Unknown dijo...

Disculpas aceptadas. Pero el día que te vea acunando a un ser inmundo de esos, te echo de casa. Que, por cierto, no sabía lo que ha contado Jaime Rifé (ahora sí que son más terroríficas). Y sí, las echas, pero las muy descaradas vuelven a entrar y a perseguirme, les gusta hacerme la vida imposible y no les basta con aparecer delante de mí cuando voy por la calle. Sin embargo, ya sabes que no mato bichos (que se lo pregunten al gusanito verde que apareció paseándose ayer por mi escritorio). Ni siquiera mato cucarachas, pero no por nada, sino porque huyo primero como una cobarde... Estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices, pero ya sabes que yo, con las cucarachas, no tendría piedad alguna.