Imagen del título: Portada de The Wall de Pink Floyd + Graffiti de http://flickrhivemind.net/Tags/cry,graffiti/Timeline

2 de septiembre de 2014

El silencio

2 comentarios
Una especie de goteo incesante sonaba en el altillo del armario. Eran eso de las cuatro y veinte de la madrugada. El murmullo del ventilador se escuchaba en el piso de abajo calló de pronto y el goteo adquirió más presencia, a pesar del sempiterno tic-tac del antiguo reloj de su abuelo. Aparte de eso, el silencio. El silencio acompañado de su fiel amiga, la noche.

Persianas bajadas, puertas cerradas y la leve luz de un pequeño flexo eran sus compañeros en ese momento.

Sonrió.

Se levantó de su butaca y encendió su tocadiscos.

«Total - pensaba mientras tanto -, los ruidos sospechosos sólo son peligrosos en las películas».

Parece que ese extraño goteo le inspiró. Al fin se sobrepuso a los consejos de su inseparable compañera Pereza e hizo el esfuerzo de poner a reproducir ese disco que adquirió tiempo atrás. ¡Ay, Pereza, en todos presente y por nadie querida!...

El sonido fluía a bajo volumen (para no molestar a los sumisos vecinos que duermen a la hora que está bien vista) y alguien gritaba al otro lado del altavoz. Le gustaba.

El goteo dejó de oírse.

«¿Ves? - pensó - Un bicho maligno no se va por las buenas, así que no hay que preocuparse por una soplapollez».

Se relajó (aún más, si cabe) y se puso a ojear sus notas. Se aproximaban las cinco de la mañana, tenía sueño, pero no quería dormir. Le gustaba la noche, pero, por mantener sus preciadas aunque escasas posesiones, tenía que apechugar y adaptarse a las largas jornadas de sol, las cuales combatía con unas discretas gafas oscuras.

Disco rallado.

Por unos segundos volvió el goteo.

«Da igual».

Oscuridad.

Se ven chispas y aparece una pequeña llama. Con la misma cerilla encendió una pipa de madera y un cirio usado, mientras sonaban las campanas del reloj.

Volvió la música a su estado original.

A la luz del fuego y pensando en la cama, reflexionaba sobre su situación: corta edad, siglo vigésimo primero y costumbres chapadas a la antigua. Lo sabía y no le importaba. Andaba por la calle mirando al suelo siempre y notaba las miradas de desprecio hacia su persona. Pero una sonrisa de oreja a oreja iluminaba su rostro, más aún con gente a su alrededor; no por hacer ver lo buena persona que era, que lo era. No. Sonreía porque sabía que era superior a ellos...y ellos no tenían ni idea...

«Ilusos...», se dijo entre suaves carcajadas.

Pero su regocijo no duró mucho. Nunca le duraban mucho sus sensaciones, fueran del tipo que fuesen.

La cara y la cruz de saber un secreto de libre acceso del que muy pocos se dan cuenta de que está ahí: la vida no importa más que una piedra.

Pero sonreía, aun así, cual Buda.

Tras el humo, acertaba a ver su magnífica biblioteca, situada frente a su cama. Leídos todos los libros de la primera a la última letra. Autores a los que odiaba, autores a los que adoraba, autores a los que una vez siguió ciegamente y acabaron produciéndole cierto desengaño,... En fin, toda clase de libros y de géneros literarios, y todos leídos al menos una vez. Y cómics. Le gustaba el dibujo más que la lectura y, en consecuencia, adoraba los cómics. No le hacía ascos a nada. Todo el arte le fascinaba y todas sus manifestaciones practicaba (no en vano mostraba con orgullo en su salón un título de licenciatura en Bellas Artes).

Pero, si había algo que le ocupara más tiempo, era la música. Desde los tres años observaba con fascinación a su bisabuela tocar un piano de cola precioso, en su familia desde hacía generaciones. Murió tras enseñarle todo lo que sabía. Nunca dejó de tocarlo. Se relajaba sintiendo el tacto de las teclas en la yema de sus dedos. Acabó comprándose un pequeño teclado electrónico; no era lo mismo, pero podía conectar los auriculares y no molestar a los demás, ya que siempre tocaba un poco antes de dormir, todos los días.

Le dio la vuelta al vinilo y decidió ponerle un broche de oro a su día de satisfacciones (no se sentía tan libre como ese día desde hacía mucho; se organizó tan bien que incluso logró terminar esa figurilla de barro que tantas semanas llevaba a medias), así que sacó su teclado, se puso sus auriculares y comenzó a tocar a dúo con la música que llenaba la habitación.

Acabó la canción y su sonrisa iluminaba más que la llama del cirio.

Soltó el teclado y volvió a la pipa.

Esta vez echó un vistazo a su escritorio, sobre el que descansaban muchas páginas, tanto escritas como en blanco, con una magnífica y elegante pluma estilográfica.

El pestañeo cada vez se hacía más habitual.

El humo inundaba la habitación.

Se acomodaba tímidamente entre las sábanas.

Calor.

Se movía.

Ojeaba la habitación entera observando con todo el detenimiento que sus ojos cansados le dejaban su modestas obras de arte.

La última imagen que tuvo de esa turbia habitación fue la de un libro con el lomo en blanco. Un libro de su propia cosecha. Y se fue finalmente con Morfeo.

El cirio se mantuvo encendido...cayó y prendió las cortinas.

Dicen que el fuego purifica. Pues su hogar se purificó.

El viejo reloj de madera nunca terminará de dar las siete campanadas.

El incendio estuvo controlado demasiado tarde.

Cenizas.

Ruinas.

En la negra y chamuscada cama, un cuerpo inerte. Se atinaba a ver una sonrisa en la cara. Su imborrable sonrisa. Su expresión parecía estar a caballo entre un "¡Qué desgracia!" y un "¡Qué más da!".

La señorita Hipocresía pasó por allí y se quedó a ver qué sucedía. Nadie llamó nunca a la puerta del primero ce, pero todos hablaban maravillas del desgraciado cadáver... No deja de ser curioso que el vecindario sepa todos los detalles de la vida de un recién fallecido.

Al día siguiente, sus familiares hicieron el reconocimiento de turno y mandaron incinerar el cuerpo. Dulce ironía.

Nunca se tomaron en serio esos comentarios de dejar su cadáver en algo parecido a esas torres del silencio de los mazdeístas.

Pero ya todo terminó.

Ya su amigo Viento no volvería a tratar de arrebatarle sus lunares.

Ya su querida Lluvia no volvería a mojarle su ropa, siempre oscura.

Ya su tocaya la Luna no volvería a iluminarle su tez blanquísima.

Sus ojos se apagaron.

Murió como habría querido: contenta, sonriente, realizada artística e intelectualmente y más sola que la una.




31 de julio de 2014

Resurgir de las cenizas

0 comentarios
¡Es él! ¿Os acordáis del texto del que os hablé una vez? ¡Ha vuelto! En forma de folios manuscritos.


En cuanto pueda lo transcribo para que lo conozcáis.

30 de abril de 2014

De sangre y albero VIIII

0 comentarios


A Palo Seko - Morir en el ruedo

Vamos a hacer una raza especial,
niños pijos llenos de vanidad.
Serán criados desde su infancia
con la única finalidad.

Bravos y elegantes, buena presencia,
casta y nobleza, todo apariencia.
Igual que se asesina al toro de lidia,
que a sido creado para ser torturado.
Bravos y elgantes,buena presencia,
casta y nobleza,todoapariencia.

Haremos una exquisita selección
de fachas toreros y algun cabrón.
Serán cuidados y alimentados
hasta el día de su ejecución.
Los soltaremosen medio del ruedo
con taparrabos y casco de obrero.
De su vergüeza nos reiremos,
con su muerte disfrutaremos.

Morir en el ruedo...

Grandes banderillas les serán clavadas,
pero bien orgullosos con la bandera de España.
Podrán exhibir su gallardía
molidos a palos con alegría.
Nunca quejarse ni tampoco llorar,
como buen pijo de lidia debe continuar hasta morir en el ruedo...

16 de abril de 2014

Jaicu

2 comentarios
Dicen que los haikus son micropoemas japoneses relacionados con las estaciones y que incluyen elementos característicos de las mismas y que se componen de tres versos, sin rima, de cinco, siete y cinco sílabas. Hoy voy a intentar hacer un jaicu, un haiku d'aquí. Estamos en primavera en Sevilla, así que creo que el poema se hace solo:

Semana Santa.
Azahar, pasión y fe.
Sevilla y calor.

Y para acompañar esta fusión sevillano-nipona primaveral, qué mejor que unas sevillanas en japonés.

Cartel de las fiestas de primavera. Sevilla, 2014

28 de marzo de 2014

Hablemos de... (VIII) "Smoke on the water"

0 comentarios
Riff de la canción
"Smoke on the water" no es una canción cualquiera, pese a quien le pese (si es que le pesa a alguien). Con uno de los riffs más recordados de la historia del rock, Deep Purple dejaron su huella (una vez más) en los amantes de esta música, que ya disfrutaban de temas para el recuerdo como "Hush" o la maravillosa "Child in time". Conozcamos algo más sobre este hito del rock.

La canción vio la luz en el año 1972, junto al resto del disco Machine Head, que abría dando buenas vibraciones con ese "Highway Star". Por aquella época, la formación era prácticamente la misma que ahora: Ian Gillan a la voz, Roger Glover al bajo, Ian Paice a la batería (el único miembro estable de la banda desde sus inicios hasta hoy día), Ritchie Blackmore a la guitarra (ahora es Steve Morse) y John Lord (ahora es Don Airey) al teclado. Unos meses antes se encontraban en Montreux (Suiza) para la grabación de lo que sería su nuevo álbum, una situación inevitable para el nacimiento de la canción que nos ocupa.

Y es que este adorado tema, infinitamente retransmitido, reproducido, escuchado, cantado, tocado, versionado y todos los participios que quepan no cuenta ni más ni menos que una mera anécdota. Una anécdota interesante y digna de recordar, sí, pero nada más:

We all came out to Montereax,
on the Lake Geneva shoreline,
to make records with a mobile.
We didn't have much time,
but Frank Zappa and the Mothers
were at the best place around,
but some stupid with a flare gun
burned the place to the ground.
Smoke on the water and fire in the sky.
They burned down the gambling house,
it died with an awful sound.
Funky Claude was running in and out,
pulling kids out the ground.
When it all was over,
we had to find another place,
but Swiss time was running out,
it seemed that we would lose the race.
Smoke on the water and fire in the sky.
We ended up at the Grand Hotel,
it was empty, cold and bare,
but with the Rolling truck Stones thing just outside,
making our music there.
With a few red lights, a few old beds,
we made a place to sweat.
No matter what we get out of this,
I know we'll never forget.

En traducción libre (y rápida) al castellano:

Llegamos a Montreux,
a orillas del lago Ginebra,
para grabar con una unidad móvil.
No teníamos mucho tiempo.
Frank Zappa and the Mothers estaban en el mejor sitio,
pero un estúpido con una bengala
quemó el sitio entero.
Humo en el agua y fuego en el cielo.
Quemaron todo el casino,
murió con un sonido genial.
Funky Claude salía y entraba corriendo,
llevando a los niños afuera.
Cuando todo acabó,
tuvimos que encontrar otro sitio,
pero el tiempo en Suiza se acababa,
parecía que perderíamos la carrera.
Humo en el agua y fuego en el cielo.
Acabamos en el Grand Hotel,
estaba vacío, frío y sin nada,
pero con el camión de los Rolling Stones fuera,
hicimos nuestra música allí.
Con unas luces rojas y unas camas viejas
hicimos un pequeño hogar.
No importa lo que salga de todo esto,
sé que nunca lo olvidaremos.
Ya véis: fuimos a grabar a un sitio en el que había un festival, un carajote se lo cargó todo y tuvimos que grabar de mala manera de prestados...vaya guapo. Eso podría haber quedado dicho así contado rápido en cualquier conversación, pero los Deep Purple decidieron hacer un temita para añadir al disco; una canción más, sin más pretensiones que compartir sus vivencias; una canción que se ha convertido en todo un símbolo. Uno de tantos temazos que no nacieron como tales, sino todo lo contrario. Y es que cuando algo se hace a gusto sale de arte.

Para acabar este escueto análisis, me gustaría destacar dos pequeños detalles de la canción.

El primero es el final de la letra, la última frase (sin contar el último estribillo), ese "I know we'll never forget", "Sé que nunca lo olvidaremos". Un final simple, pero no por eso deja de ser genial. Tras contar esta rocambolesca anécdota, ¿qué añadir? ¿Acaso no es ya lo suficientemente llamativa como para contar más cosas? Por supuesto, así que ahí queda eso: "¡Qué bien lo pasemos!" (como diría mi querido NtmeC). Sencillo y directo.

El otro detalle es lo que más me gusta de la canción: esa persona que ha pasado a la historia como "el estúpido de la bengala". Muchos personajes aparecen retratados en ciertas canciones de muchos grupos. Desde la afición en general hasta alguien con nombre y apellidos, pasando por "el enemigo". Pero todos tienen en común una característica: el fan es el bueno y el no fan es el malo. En este caso, el estúpido de la bengala es el malo, pero era un fan que había pagado su entrada para el festival y estaba disfrutando del bueno de Zappa. Un error hizo que se jodiera todo el espectáculo, pero con la confusión el culpable pasa desapercibido. Sin embargo, en esta ocasión fue algo diferente: sin dejar de salir del anonimato, el estúpido de la bengala se llevó su castigo. Aunque ser recordado junto a uno de los grandes temas de la historia del rock no sé hasta qué punto puede ser considerado castigo, por mucho que se refieran a ti como "estúpido".

En fin, después de todo esto, ya sólo nos queda disfrutar de esta delicia:



Un saludo, estúpido de la bengala, estés donde estés.

20 de febrero de 2014

Festival de canes

0 comentarios
Estamos en carnaval, así que recupero el nombre de aquella chirigota de Cádiz que en 2001 pasó sin pena ni gloria por el concurso del teatro Falla para informar a los sevillanos de que este domingo tienen una cita con los chuchos en el parque del Alamillo.

17 de febrero de 2014

¡Anda!

0 comentarios
Iba caminando por el arcén -no le quedaba otra-, cuando notó que el enésimo coche se le acercaba. Entornó los ojos para ver mejor con la luz del Lorenzo en contra y, efecivamente, un auto azul oscuro andaba cerca a su espalda. «Otra vez a apartarme», lamentó. «Todos los días lo mismo: el único camino que puedo coger es el que me lleva por donde van los coches que pasan de los intereses de los que preferimos caminar. ¿Por qué tendré que apartarme siempre?». Esa pregunta hizo que algo en su actitud cambiara. Esta vez no iba a dejar que un factor externo le llevara a hacer lo que no tenía por qué hacer.

Continuó con paso firme y la cabeza alta, ignoró el claxon y notó cómo aminoraba el motor. De nuevo el claxon. De nuevo indiferencia. El camino continuó entre sudores, sonidos de desesperación automovilística, insultos varios (a cual más original, todo hay que decirlo) y una amplia sonrisa en la cara de nuestro protagonista. Soportó los golpes (hubo intentos de atropello) y la presión de los ya cuatro conductores que avanzaban a un paso demasiado lento como para llegar a tiempo a hacer lo que fuera que tuvieran que hacer.

Y llegó así a su destino, con constancia y determinación un solo hombre sometió la voluntad opresora de varios, a pesar de las posibilidades de perder incluso la vida. Con la sonrisa cada vez más amplia, tomó su desvío con una alta autoestima.

Cuando los coches al fin pudieron adelantar al viandante, aprovecharon el charco que siempre se formaba en ese punto para empaparle.

7 de febrero de 2014

diVersión V

0 comentarios


Arrepentidos,
y con motivo, así estáis,
llorando junto a mí...

Martirizados
por un pecado que yo sé
que cometisteis bien.
Arrepentidos,
y con motivo, aún estáis
llorando junto a mí.

Pedidle a Dios que os cure
esa hemorragia en el cojón
que os hice con amor.

No seáis cabrones,
no volváis a decirme eso otra vez.
No seáis mamones,
no hagáis que os diga:
“¡Arrepentíos!”.

Os he humillado, y mucho,
sodomizado, y aún no sé
si en paz estamos...
Ahora es tarde
para llorar y arrodillarse
pidiéndome perdón.

No seáis cabrones,
como sigáis así, vais a sufrir.
No seáis mamones,
os había advertido:
“¡Arrepentíos!”.

No seáis cabrones,
no volváis a decirme eso otra vez.
No seáis mamones,
no hagáis que os diga:
“¡Arrepentíos!”.

3 de febrero de 2014

Nada nuevo bajo el sol

0 comentarios
Si Patxi Andión volviera a cantar una carta a su padre (como la que hizo en 1983) en estos días, tendría poco que añadir y que cambiar (poco más que ciertos detalles familiares que cambian intevitablemente con el tiempo).

Hay referencias de, como se suele decir, "rabiosa" actualidad: "Padre, he oído (...) que lo del aborto va para largo (...) y que el PSOE dice que alguien ha dicho que dicen que esta vez será la vencida, que repartirán poder y nadie sabe si van a poder", "Por lo demás, por aquí, con lo de siempre, dando vueltas y más vueltas al salario la gente", "los héroes están muertos y, aunque han dicho que mañana lloverá, haría falta para despertar el diluvio universal".

Pero, como lamenta al final de la carta, "supongo que entenderás, tú, que supiste siempre desandar distancias, cómo me siento al tenerte que contar en esta carta cosas de tan poca importancia", a saber, "se casa Nosequién, ya divorciado", "Ayer ganó el Barcelona y la Real se retrasa, el Real que sigue a cuestas con eso que pregonan por las trastiendas de que si los árbitros siguen en venta", "hogaño llovió poco y la caza anda escasa...como casi todo", o la frase que abre y cierra la carta "Padre, he oído que mañana lloverá".

Su carta hablaría de lluvia, de fútbol, de rumores, de la familia y los amigos, defunciones y alumbramientos diversos, de que el Barcelona sigue ganando a menudo, la Real Sociedad a trancas y barrancas y el Real Madrid acusado de comprar partidos,...quizá repitiendo la información, quizá cambiándola. Pero lo del aborto aún va para largo, el PSOE (entre otros) sigue prometiendo cosas para futuros hipotéticos, los que siempre han tenido un salario limitado no han aumentado ese límite y, especialmente, la lluvia de mañana sería igualmente insuficiente para despertar.

Así que, hasta nuevo aviso: señor Andión, usted y yo no nos conocemos por razones obvias, pero quería decirle que he visto en internet que mañana lloverá. Por lo demás, con lo de siempre. Treinta años después, con lo de siempre.

Y es que es más cómodo que todo se mantenga tal cual, para bien y para mal. Si todo cambiase, los que ahora viven bien se arriesgan a vivir mal (cosa nada agradable para sus acomodadas posaderas) y los que ahora viven mal se arriesgan a vivir bien (y todos sabemos lo mal que vive uno sin tener de qué quejarse, con lo bien que viene para aliviar tensiones).

"Padre, he oído que mañana lloverá y que, quizá, por la tarde escampe"

23 de enero de 2014

Entre las sábanas

0 comentarios
En breve comenzaré (al fin) mi colaboración en el blog de Gretka, Sábanas de terciopelo, un blog dedicado a asuntos de alcoba y derivados (dicho mal y pronto). Dada mi vasta experiencia en el universo de los mayores de edad pelín guarretes, este momento iba a llegar antes o después.

La primera entrada está pendiente de publicación, así que tendréis que esperar para disfrutar de mi excelsa prosa aplicada al sexo. Dáos una vuelta por allí en lo que sale.

14 de enero de 2014

Breve reflexión sobre la guerra

0 comentarios
Estados Unidos ganó las dos guerras mundiales y se jactaba del honor que era participar en la batalla, defender la patria, hacerse un hombre; promocionaba la guerra como algo bueno y necesario, como una forma efectiva de llevar su punto de vista ("el correcto") a países "incivilizados". La guerra como garante de la libertad en el mundo. Después perdieron en Vietnam y comenzaron las reflexiones antibelicistas y el no a la guerra, como queda bien registrado en su cine (el cine estadounidense, el libro de texto por excelencia de la historia oficial del país). De repente, el mensaje era que la guerra saca lo peor del ser humano y que no se puede encontrar nada bueno en ella, que el triunfo no merece la pena, si el precio es perder tantas vidas y destrozar muchas más. No obstante, estos mensajes podrían desembocar en la desacreditación del ejército, por no hablar de lo contradictorio que era para las tropas formarse para la guerra mientras la postura oficial era recalcar lo negativo de los conflictos armados. Así las cosas, la solución fue simple: decidieron que el resto de guerras se harían de tapadillo y siempre con la excusa de que la hacían por la paz. Como Estados Unidos y su capitalismo se erigió como el modelo de vida dominante en esta parte del mundo, pronto Occidente aceptó esa forma de ver las cosas: los países necesitan un ejército, por si acaso necesitan defenderse...pero si está claro que no hace falta defensa, su papel será el de llevar la paz allí donde no la haya (a ojos occidentales, claro). Hacer la guerra para conseguir la paz...quiera decir lo que quiera decir ese palabro.

8 de enero de 2014

De sangre y albero VIII

0 comentarios


La fiesta nacional
acaba de empezar,
el torero español
entrando a matar.
Delante un toro en el sol,
lleno de sangre y sudor,
la aficion apaludió:
"¡OLÉ!"

Cuánta sangre derramada,
cuánta se derramará
en este campo de batalla,
este ruido infernal.

Pagar por ver destrozar
la vida de otro animal.
Sufrimiento sin piedad.
Mira sus lágrimas.
Si el arte es torturar
y cultura nacional,
al torero español
a descabellar.

31 de diciembre de 2013

Retrospecter

4 comentarios
Este año voy a cerrar el año con los mejores momentos de estos doce meses, según mi cuenta de feisbuc:

-Soy profesor de formación.

-Me di cuenta de que Sonetos 37/73 se llama así porque son dos sonetos, uno al derecho y otro al revés.

-Recordé Estado del Malestar tras dos años de reflexión.

-Me hice oficialmente Bucanero, y hay pruebas de ello.

-Me hice nazi. Pero sólo un ratito.

-Di mi primer concierto eléctrico.

-Descubrí una casualidad feisbuquiana.

-Me etiquetaron en comidas, manualidades y dibujos que no hice, y en fotos pasadas.

-Di un concierto en Memphis.

-Estuve en la feria de Gines.

-Estuve en el Leyendas del Rock viendo a Doro, entre otros.

-Protagonicé una película.

-Me inventé la enésima diVersión.

-Me hice pastafari de boquilla.

-Me hice payaso.

-Me monté en cacharritos sin pagar.

-Conocí muchos perros y buena gente.

En definitiva, ha sido un buen año, he hecho muchas cosas y he dejado de hacer muy pocas. Eso es bueno.

¡Por un 2014 mejor aún!

Ponle un perro por ahí y es mi resumen del año

26 de diciembre de 2013

«Me gusta que los extranjeros conozcan Eslovaquia»

0 comentarios
Dovidas Hossa (n. 1960) se dedicó durante muchos años a la restauración de documentos antiguos y esa profesión fue la que hizo que acabáramos conociéndonos. No hace mucho, durante una breve estancia en Eslovaquia, me encontraba en el Antiguo Ayuntamiento de Bratislava observando documentos históricos, él estaba trabajando, nos cruzamos y, casi sin querer, entablamos una interesante conversación. Hace pocos días he podido hablar de nuevo con él y he aprovechado para traerle a esta sección:

Dovidas y señora en la última visita que les hice
Me alegra volver a verte, Dovidas. ¿Qué tal la vida fuera del museo?
Diferente. Sigo estando entre libros, pero sin horarios y sin visitas de turistas.

Pero me consta que los visitantes no eran precisamente una carga para ti.
Tú mejor que nadie lo sabes. Me gustaba preguntar a los extranjeros qué conocían de la historia de Eslovaquia.

¿Y qué es lo que te hubiera gustado que te contestaran? ¿Qué parte de esa historia te gustaría que se conociera en todo el mundo?
Pues me parece especialmente interesante no algún acontecimiento histórico, sino un aspecto cultural que pocas veces se tiene en cuenta: la cercanía en todos los sentidos con las regiones colindantes, especialmente Chequia, no le ha evitado tener un idioma diferenciado, aunque claramente similar. Las lenguas de la zona son eslavas y entre sí no se distinguen como dialectos, sino como idiomas independientes. Siempre me ha sorprendido que esto sea así, cuando las historias de todos los territorios de origen eslavo es en buena parte similar en lo cultural y en lo político.

Es curioso que no menciones el hecho de que al invadir Checoslovaquia la Alemania nazi el territorio eslovaco se mantuviera independiente...
Lo realmente curioso es que no hayamos hablado nunca de esto. De manera oficial la República Eslovaca era independiente a Alemania, a pesar de que por aquel entonces era la mitad de un país conquistado. Pero realmente esa independencia era una pantomima, lo único que la diferenciaba de esa Alemania, por desgracia, era poco más que la bandera.

Supongo que si tuvieras que elegir una construcción preferida de todas las de tu país sería el Antiguo Ayuntamiento...
Está claro que el aprecio es inevitable, tras tantos años con un trabajo tan placentero como el que tuve allí. Aunque el Palacio de Grassalkovich es impresionante.

Hablando sobre el tema, ¿por qué acabó tu etapa allí?
Me prejubilé. Como sabes tengo ciertos problemas de salud y me dificultaban el trabajo. Aunque sigo haciendo casi lo mismo en casa, pero ahí estoy más cómodo.

¿Dirías que Eslovaquia es el país que más te gusta?
«Mi edificio eslovaco favorito
es el Antiguo Ayuntamiento»
Eso sería mucho decir. He viajado poco, pero cada lugar tiene su encanto y sus vergüenzas.

¿Cómo viviste la caída del comunismo? Porque el ascenso te pilló bastante joven...
Sí, aún no tenía ni diez años y no me enteraba bien de lo que estaba pasando, sólo sabía que era un cambio importante. Cuando cayó ya tenía treinta y vi cómo entraba una forma de vida diferente, no necesariamente mejor. A mi situación no le influyó el régimen en el gobierno, simplemente tenía esperanza en que un cambio hiciera bien al país. Pero, como me imaginaba, no fue nada radicalmente diferente.

Entonces conocías cómo era la vida en la Europa Occidental.
Tenía algún que otro conocido que se fue a vivir a Alemania en los años setenta y tenía noticias de allí. Aunque, como te digo, la esperanza de un futuro mejor se notaba en el ambiente.

Bueno, dejemos tiempos pasados y volvamos al presente. ¿Dónde decías que hacen el mejor bryndzové halušky de por aquí?
Aquí al lado, en la cocina de mi casa, ya sabes lo bien que cocina Ľubica.

16 de diciembre de 2013

Dixlesia

0 comentarios
El pasado viernes leí la siguiente carta al director en el Diario de Sevilla. La firma alguien llamado Miguel Fernández:
Pienso en la vida de Nelson Malndela, en su honradez, en su actitud constante de reconciliación, de sumar en vez de restar, y al cotejarlo con la izquierda de este país siento indignación y tristeza, porque, a mi juicio, está llevando a cabo una estrategia equivocada, anclada todavía en la lucha antifranquista, empleando métodos y eslóganes que recuerdan tiempos donde fueron necesarios, pero que ahora resultan cuando menos incomprensibles. Basta recordar los gritos de "libertad para la clase obrera" unidos a los insultos a la juez Alaya como botón de muestra de cómo utilizan una estrategia rancia. Su obsesión es desgastar al adversario político, incluso vinculándolo a los fascistas de los malos tiempos de nuestra historia. Sea o no demostrable, no importa: la derecha es el caos y la izquierda tiene el deber de echarla del gobierno. Así, el pueblo sospecha que el principal objetivo de la izquierda no es arrimar el hombro para mejorar su situación hoy, sino recuperar las mieles del poder perdido. Traigo aquí esta frase de Mandela: "Si deseas hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces se convierte en tu compañero". Pero aquí esos parámetros no interesan. ¿Ha habido razones sobradas para que la izquierda y la derecha se pongan a dialogar y sacar al país de esta espantosa crisis que tanto daño está causando a millones de ciudadanos? Sin duda, pero es mejor que siga todo mal, que sufra lo indecible la población antes que contaminarse con la derecha con acuerdos saludables, dignos de una izquierda con visión de Estado y no miope con sus banderías de partido y su puritanismo rayano en el sectarismo. Ojalá la actitud de diálogo demostrada continuamente por Mandela, incluso con los que lo torturaron, sirva de orientación a nuestra descentrada clase política.
Llevaba como título "Mandela y la izquierda española". No voy a hablar del ahora conocido por todos como Madiba. De la izquierda española, sí, pero en un contexto mayor, el del panorama político actual.

Miguel Fernández menciona la importancia que da la izquierda española al pasado. No creo que sea falso, pero no es algo extraño a la derecha ni a la política de otros países. De hecho creo que el mismo uso del espectro político tal cual es anclarse en el pasado.

No cabe duda de que la polarización en cualquier aspecto suele venir con nuestra condición humana, así que la política no se iba a salvar. Por eso se distingue entre izquierda y derecha políticas y por eso, desde los orígenes de los conceptos, ambos se toman como el agua y el aceite. Es muy sencillo adaptar a todo nuestro mundo un esquema lineal cuyos extremos jamás se encuentran, lo que implica que no hay punto intermedio que valga. Y si alguna vez parece haber alguno, seguro que hay trampa. Pero normalmente la sencillez de algo no implica su conveniencia. Es más, yo diría que aplicar un esquema así a la política es contrario a ella misma, cuyo objetivo es mediar en los asuntos humanos en busca de concordia.

Apostar por la convivencia implica centrar la atención en el acuerdo y evitar, en la medida de lo posible, el enfrentamiento. Esto hace que carezca de sentido seguir viviendo en el pasado buscando hechos que echar en cara al "enemigo", a la "oposición", olvidándose de tratar de encontrar la unión que favorezca a la sociedad en su conjunto. La izquierda española tiene todavía demasiado en cuenta el franquismo y se lo echa en cara a la derecha española. Pero la izquierda política en general sigue teniendo demasiado en cuenta errores de la derecha política. Y viceversa. No hay más que ver un informativo para darse cuenta que lo que recibe más atención es la acusación al de opinión política diferente. Pasa con la izquierda y la derecha, y también con otras posiciones que surgieron posteriormente, como el centro político (que, como posición definida, tiene sus enemigos: todos los que no sean de centro).

Efectivamente, "ha habido razones sobradas para que la izquierda y la derecha se pongan a dialogar", pero sí, "es mejor que siga todo mal" y que cada posición se encierre en sus "banderías de partido". No es extraño que así sea, en un mundo tan pretendidamente competitivo.

Imagen tomada de aquí

6 de diciembre de 2013

Hablemos de... (VII) la solidaridad

2 comentarios
Últimamente nos han llegado noticias de Filipinas porque ha pasado por allí un tifón que ha arrasado con todo. La atención se centra en la gente que ha perdido sus casas y sus pocas pertenencias y en la necesidad de ayudarles desde aquí. Nada nuevo, típicos mensajes solidarios del autodenominado "primer mundo". Ya pasó con Haití hace tres años.

Eso es lo que nos enseñan que es la solidaridad: ayudar al miserable cuando está peor de lo que estaba. Según este criterio, ser solidario es dar dinero o alimentos a alguna entidad que, al parecer, los hará llegar al colectivo "necesitado" en cuestión, desde los pobres pedigüeños que pasan frío en las noches de invierno hasta un país entero de la otra punta del mundo que, debido a un "desastre natural", ha perdido lo poco que podría tener.

Para ser solidario es importante que el receptor de nuestra generosa ayuda estuviera en una situación difícil antes del hecho que nos hace plantearnos la susodicha ayuda. Con los ejemplos que acabo de decir: las personas que viven en la calle necesitan ayuda tanto en verano como en invierno, pero, como en invierno en la calle hace frío, se hace más ineludible echar una mano (además es la época de navidad, el momento del año en el que "hay que ser" buena gente); los países más frecuentemente afectados por fenómenos naturales son países pobres, a cuyos habitantes les viene bien la ayuda en cualquier momento, pero si pasa un tifón o sufren un terremoto y se caen sus casas de cartón, entonces es momento de preocuparse por ellos, nosotros, los buenazos del primer mundo.

Solidaridad con los negritos, pobrecitos

Si hacemos memoria, ha habido casos de desastres en países ricos y los mensajes que nos llegaban eran, por lo general, meramente informativos. No hay muchos que quieran poner dinero para ayudar a subsanar los efectos de un huracán en Estados Unidos o para tratar de solventar un accidente nuclear en Japón, esos países son más ricos que nosotros. La solidaridad no se entiende si no es con alguien que esté en una situación peor.

Pero la solidaridad no es ni más ni menos que ayuda, colaboración, convivencia, en definitiva. Ya sea a escala local o global, se pueden buscar métodos de cooperar para, entre todos, vivir bien. Da igual quién sea rico, quién pobre, quién "mejor", quién "peor". Solidaridad es predisposición a colaborar entre todos, sin matiz alguno. Pero se asocia a la caridad, a ayudar al desdichado (especialmente cuando su desdicha se agranda, como he dicho antes). No sé a qué se deberá, pero lo importante, más que el significado de la palabra, es la actitud que tomamos cuando la usamos, que no es otra que la condescendencia y el cinismo: el primer mundo es mejor que el tercero y, por ello, tiene poder sobre él; un poder que se ejerce para nuestro propio beneficio, produciendo dificultades, y que se convierte en buenas intenciones cuando la situación difícil no la ha causado ese mismo poder.

En este punto no podemos dejar de hablar de las ONG. Las principales Organizaciones No Gubernamentales tienden a actuar con esta actitud "solidaria" de ayudar al pobre, nosotros, que somos "mejores". La forma de actuar en estos casos es hacer ver una realidad incómoda, mostrar la diferencia entre esa situación y la del espectador (un alegre habitante de un "estado de bienestar"), tocar su fibra sensible y convencerle de que, apadrinando a un niño africano, acabará con la pobreza mundial. Más de lo mismo, con el agravante de que quien recibe estos mensajes no son los que pueden hacer frente al problema.

Las situaciones penosas en las que se sumen los "colectivos desfavorecidos" rara vez es provocada por los afectados y muy difícilmente el ciudadano de a pie puede poner solución. Lo que nos ofrecen como soluciones no son más que parches para tranquilizarnos (si somos capaces de hacer esa donación) o culpabilizarnos (si no lo somos). Una distracción más de otros asuntos más relevantes que deberían ocuparnos.

Esta solidaridad no es solución para nada.

La solidaridad, la verdadera, es necesaria. La que llevan a cabo a diario muchas personas y colectivos (oenegés entre ellos, por supuesto) sin necesidad de recurrir a mensajes que hacen sentir mal al receptor ni a una sensación de autocomplacencia que no debería de ser tal. Simplemente recurriendo a la colaboración con algún objetivo concreto. Convivencia.

27 de noviembre de 2013

Que yo antes dibujaba y eso...

4 comentarios
Hacía tiempo que tenía ganas de volver a dibujar algo. Lo que sea. Cualquier cosa. Pero no me salía nada. Nada de nada.

Así que he aprovechado que hoy tenía bastante tiempo libre para ver si se me ocurría algo...pero, hasta la una y media de la mañana no me ha salido nada.

Pensé en dejar una hoja en blanco y decir que se me había olvidado dibujar después de tanto tiempo, pero quería intentarlo hasta el final, y parece que algo he conseguido.

Me ha salido algo, un dibujo de algo parecido a un gato con un extraño señor barbudo y calvo al lado, que puede que sea su "dueño". Así que parece que no, no se me ha olvidado dibujar, sólo necesitaba rescatar esta sana costumbre del altillo de mi memoria, donde nunca debí ponerla.


Dibujar esto me ha servido para darme cuenta de dos cosas. La primera es que, a pesar del tiempo que hacía que no me sentaba frente a un papel para dibujar y no para escribir, parece que no he perdido mi "estilo" (supongo que tengo que llamarlo así), intercalando cosas que hacen pensar que sé dibujar con otras que echan por tierra cualquier buena expectativa. La segunda, que el azar que plasmo en mi vida casi sin querer (y que podéis ver a continuación en el dibujo de marras) siempre ha estado presente en mi creatividad. Lo digo porque este no es, ni de lejos, el dibujo más absurdo que he hecho. Tanto es así que ni siquiera lo calificaría de "absurdo".


Quiero agradecer al lápiz perdido que me encontré en el suelo del aula F1 de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla allá por el año 2009 o así y a la goma de borrar Milan Nata clásica algo desgastada que sé que tengo desde más o menos esa época, pero no tengo ni idea de cómo llegó a mis manos que no me hayan abandonado en estos años en los que los he dejado olvidados en el escritorio cogiendo polvo. Se os quiere, cabrónidos.

24 de noviembre de 2013

diVersión IIII

0 comentarios


Se peina siempre poquito
y se siente tan guapa...
Y al salir se da cuenta
de que tiene caspa.

Y a mí hasta me exalta
que no tenga un espejito
pa quitarse las legañas.

A mí, un tipo de gala,
que no soporto ni el humo de los bares,
no aguanto cuando mezcla rayas y lunares.

¡Ay, de esta tía, la que está
siempre a mi vera!
Ni con un beso de mierda
se me apartan sus caderas...

Mírala toa sonriente
aunque le cante malamente,
muy tranquila y muy quieta,
pero con ella no,
no quiero ser un pureta.
No quiero ser un pureta con ella, no,
no quiero ser un pureta.
No quiero ser un pureta con ella, no.

Me ve como su marido
y yo quiero evitarla.
Quiere que nos salgan canas
juntos, en su casa.

Y yo no tengo ganas
de envejecer, a no ser que tenga otra amada,
porque, si es ella, el inspirar me dará arcadas.

Ella vive en un cuento de hadas,
pero yo siento que estoy anclado en el infierno
cuando se me abalanza encima y me da besos.

¡Ay, de esta tía, la que está
siempre a mi vera!
Ni con un beso de mierda
se me apartan sus caderas...

Mírala toa sonriente
aunque le cante malamente,
muy tranquila y muy quieta,
pero con ella no,
no quiero ser un pureta.